Pues nada... una vueltecita por la plaza (que es como en Ceuta llamamos al mercado) a ver que pescaito y otras cosas hay, pero antes... por favor... los mejores churros del norte de Africa...

Y en esta cafetería, siempre me ha parecido curioso que, en las mesas, la gente se junta sin conocerse de nada y las comparte; da igual que religión o cultura tengan, pero se les ve juntos y a veces, hasta en animada conversación... mientras, yo doy cuenta de los churritos... y divago lo bien que está esto de la mezcla de culturas... claro está... no hay ningún político cerca que, para arañar unos sufragios, enfrente a estas culturas, ni religiosos que se echen las manos a la cabeza al ver semejante mezcla; las culturas se pueden mezclar sin problema alguno, no son agua y aceite; los políticos si que son agua y aceite, que nunca se mezclarán porque las urnas pondrán a uno o a otro arriba o abajo.
Da gusto venir a esta cafetería para saborear junto a los churros la mezcla de culturas... Ceuta, se dice, es la ciudad de las cuatro culturas... muchas culturas pero, ¡qué poca cultura hay!... ¡ni un teatro en condiciones...!
Y mientras tanto la vida sigue; ya he acabado con mi suculento desayuno (y el café genial, que hay muy pocos sitios en Ceuta donde pongan un cafetito decente) y me voy a ver a mi amigo Mohamed a comprarle pollo... por cierto, un madridista de pro ;)
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y hablando de comer y de pollo... no veais los "poyos" que montan estos 2 cuando se juntan a comer en casa de la abuela Antonia: